domingo, 6 de diciembre de 2009

Sweet thirty-six

Si algo le gustaba de su pasado era pararse a recordar esos pequeños momentos de felicidad que había tenido.
Por mucho que una persona le pudiese hacer daño, y por mucho que le costase levantarse después de caer por su culpa, por muchos malos días y por muchas lágrimas que pudiese derramar por una persona, cuando pasaban todas esas absurdas fases del odio y el rencor llegaba una etapa en la que solo intentas que en tu mente se queden los buenos recuerdos, los recuerdos de un día en el que te hicieron sentir casi tocar el cielo con los dedos, sentir como podias sonreir porque no habia nada en este mundo que en esos momentos te hacia sentir triste. Y esa es la magia de las cosas, las que aunque todo vaya mal nos hacen reir. La que permanece en nuestra memoria para recordarnos que por muy mal que esté todo, hubo una vez donde estuvo bien, donde fue insuperable, y que eso puede volver a pasar, y pasará.
Tal vez esto pruebe que la magia de la vida está en las pequeñas cosas, aunque parece ser que hoy en día ya nadie se para a ver esos pequeños detalles, esas pequeñas sonrisas, esos pequeños gestos.

She was the one.

No hay comentarios:

Publicar un comentario