jueves, 24 de diciembre de 2009

Sweet fourty-nine

Le solían decir que la ignorancia era atrevida.
Él era un ignorante, un ser estúpido que hasta ese momento fundamentó sus decisiones en jugar a cara o cruz. En basar tu vida en dos caminos, hasta que se dio cuenta de que no le gusta ninguno de esos dos caminos, de que el que él quieres está en el medio, y no sabe que hacer.

Tal vez solo se des cuenta de eso cuando está debajo del árbol, cuando ha robado una bola y no quiere que nadie le vea.
Cuando en un principio esa bola era para algo... que ya no recuerda. Idiota.
Tan idiota que aún ahora no lo entiendo.

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