miércoles, 18 de noviembre de 2009

Sweet twenty-three

Es de esos momentos en los que te pesa cada maldito músculo de tu cuerpo, y tienes que tocarte el corazón para cercionarte de que sigue ahí, de que no ha huido espantado por tanto dolor y tanta pena. El cerebro es el único causante del dolor que sufre el corazón, porque permite que le pisen una y otra vez, hasta que el dolor es insoportable... tanto que solo quieres huir a cualquier precio. Y que más dará si te llaman cobarde, no estarás aquí ya cuando te lo digan.
Pero mientras tanto, mientras no te llaman cobarde, sabes que lo eres, porque sigues aquí, con una lágrima corriendo por tu mejilla, sintiendo en la garganta como tu corazón late, haciendo de ese sonido la nana que cada noche te calma y te deja descansar, lo que tanto necesitas. Mente en blanco. Paz.

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