Cubrí mis ojos con mis manos y luego imaginé que estabas ahí de pie disimulando por mi.
Que tonto, sabía que ella era todo lo que buscaba y no se detenía a contemplarla ni un minuto. Era un cobarde, pero al pasar a su lado tenía una sonrisa de oreja a oreja. Menuda mierda esto del mundo del corazón, ¿Eh? Pero la verdad es que desde hacía mucho tiempo necesitaba sentirse vivo, y sonreir sin saber porqué. Hoy era ese día, y por eso recordaría el 24 de Noviembre como una fecha importante, quizá tanto como su amado dieciséis.
martes, 24 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario