martes, 17 de noviembre de 2009

Sweet twenty

Y allí estaba con un cigarro y el sonido de las olas en sus oidos intentando desaparecer, para que le olvidasen, para que pudiese marearse en silencio, deseoso de algo más fuerte que le consiguiese hacer caer en la inconsciencia... la bendita inconsciencia que le libraría de sus males y le permitiría de una vez por todas olvidar hasta su nombre, su pasado y todo lo que incluia.
Quería un descanso, pero por una vez ese descanso no era ilimitado, simplemente necesitaba unas vacaciones duraderas, como cuando dormía y apagaba el cerebro, pero durante muuchas más horas, hasta resetear la memoria... ¿Era eso posible?

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