Que verdad, que triste realidad surgió de la nada y se alza ante mí. Me siento pequeña, pero nunca más confiada.
Como fue, ¿Qué tal la sensación de ver cómo ardían por ti mis manos en el fuego? Ya nada será igual es el final de la inocencia.
Iba a hacer una canción cruel escrita en tu honor que sacara de mí este veneno, pero en un sueño vi tu alma destrozada. Y al despertar lloré...
Un vuelo kamikaze a la eternidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario