talk to forget.
Había tantas canciones dedicadas a la misma persona que cuando aquel chico abría su reproductor no sabía que escuchar, tenía tanta rabia contenida que le pegaba al teclado, haciendo que las teclas de al rededor vibrasen como si fuesen a salir volando.
Era estúpido, ¿Por que había hecho eso tiempo atrás? Ya no recordaba el porqué, solo podía escucharlas, y entender esa letra que podría cantar perfectamente de principio a fin. Poco a poco y gracias a los estribillos o pequeñas partes especiales de aquellas canciones lograba recordar un pequeño instante que había pasado junto a ella, y que precisamente por ello le había atribuido aquella dedicatoria tan especial.
Desgraciadamente para él aquel día su teléfono no sonó, no pudo como cada tarde hablar para olvidarla, para despejar. Y se quedó en casa, con su reproductor de música sonando. ¿Que más daba que era aleatorio?, ¿Que más daba si era por orden? Al fin y al cabo todas y cada una de esas canciones le pertenecian. Finalmente, tras varias horas sin comer, dormir ni levantarse de la cama, abrió los ojos y apagó el reproductor. Se acercó a la ventana y se meció, dejando parte de su cuerpo fuera y parte dentro. Colgando en el vacío. De pronto el reproductor se encendió sin quenadie lo activase, y mientras él perdía el equilibro cayendo hacia el exterior sonaba: all you need is love.
Esto es de... Junio del 2008, simplemente me aburría y estaba buceando en el baúl de mis recuerdos ooh, ooh. Espero que os guste.
viernes, 1 de enero de 2010
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Me gusta el texto, y quizá pruebe eso de emborracharme de amor.Nunca está mal innovar¿no?
ResponderEliminar¡Feliz año a ti también!
Un beso.
el texto es... es precioso
ResponderEliminarcuando le echo de menos, siento que la equivocación me perfora el pecho... vuelve, siento que no vuelve y eso, eso es puro dolor.
pero la vida sigue aunque su ritmo me parezca mal
un besin
aahm y tengo ganas de verte.